martes, 4 de enero de 2011

LA CONSTRUCCIÓN DE LA MURALLA CHINA (1)

Hay quienes leen este cuento y se preguntan por el absurdo: ¿de dónde sacaron los chinos la motivación para trabajar en un proyecto semejante? Quienes responden a esta pregunta hablan de una “metáfora del aislamiento”, “la construcción de la muralla china” es para ellos el absurdo consumado en una actividad colectiva.
Más interesante es la interpretación de los problemas que surgen cuando se emprende una tarea que supera la propia existencia de quienes la realizan.
En respuesta a esto se diseñó el método que el cuento explica:
“La muralla china fue terminada en su punto más septentrional. La construcción se inició en el sudeste y en el sudoeste, y aquí desembocó. También dentro de los dos grandes ejércitos de trabajo, el ejército del este y el del oeste, se siguió este sistema de construcción por sectores. Así fue que se formaron grupos de unos veinte trabajadores que debían levantar una muralla parcial de unos quinientos metros de largo, más o menos, mientras que un grupo vecino construía una muralla de igual largo en dirección opuesta.
”Quinientos metros podrían ser concluidos en unos cinco año; entonces, por supuesto, la mayoría de los jefes estaban demasiado agotados; habían perdido toda confianza en sí mismos, en la obra, en el mundo. Por eso cuando todavía estaban entusiasmados con la fiesta con la que se celebraría la unión de los mil metros de la muralla, pasaban por los lugares donde acampaban los jefes de mayor jerarquía, que los distinguían con condecoraciones; oían el alegre alboroto de nuevos ejércitos de trabajadores que afluían a torrentes desde lo hondo de las provincias; veían abatir bosques que estaban destinados a transformarse en andamios para la muralla, veían cómo, a martillazos, se transformaban montañas en sillares; en los santuarios oían los cánticos piadosos con que se rogaba por la culminación de la obra. Todo esto calmaba su impaciencia”.
En el cuento de Lewis Caroll, Alicia pregunta al gato de Chesire: “¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?”. A lo que éste responde: “depende en gran parte del sitio al que quieras llegar”; “no me importa mucho el sitio” agrega Alicia, “entonces tampoco importa mucho el camino que tomes”, afirma el gato.
Hay quienes sostienen que la acción local permitirá golpear en el lugar exacto que hará saltar toda la cadena, hay quienes sostienen que el sistema funcionaría con sólo introducir algunas reformas. Lo importantes para quienes queremos un mundo diferente es tener presente que el método será tan importante como el fin que se pretende y que en la conclusión de esta empresa seguramente nos irá la vida, no veremos la muralla finalizada.
Nos alegraremos con pequeñas victorias y al encontrarnos con quienes edifiquen tramos en otros lugares. No sólo no desfalleceremos sino que además tendremos siempre presente que la tarea es diaria y que los recursos serán cuantiosos y que todo aquello que se destine a la construcción no sólo será reconocido como necesario, sino que será justo y será bello.
“Cincuenta años antes de comenzar la construcción, en toda la China, que debía ser rodeada por la muralla, el arte de la construcción, en especial el oficio de albañil, fue declarado la ciencia más importante, y todo lo demás fue reconocido solamente en la medida en que estuviese en relación con aquello”.

(1) KAFKA, Franz (1996) Relatos completos. Buenos Aires: Losada.


Artículo publicado en "Hacer/Pensar" Nº2, Paraná, Otoño de 2004. La revista se puede consultar en la Sala de Lectura, de lunes a viernes de 9 a 11 hs.

No hay comentarios:

Publicar un comentario